en manos de los de Apolo: recibieron todo agasajo y buena asistencia: se les cataron las feridas, y fueron tratados con mas amor que su ignorancia y soberbia merecieron.
Apolo, Mercurio, las Musas, los poetas buenos, y todos los de casa, no se hartaban de dar gracias al cielo por tan feliz victoria: despacháronse extraordinarios á todas partes con aviso de lo ocurrido en aquel tremendo dia; y en ocho que duraron las fiestas, quedó Timbreo casi pereciendo, porque el gasto de bollos, bizcochos, conservas, bebidas heladas y chocolate, ascendió á mas de lo que puede sufrir el bolsillo de un dios que protege la buena Poesía.
Despues de pasado el turbion de visitas y enhorabuenas, se trató de lo que convendría hacer con los vencidos. Cascales, Cervantes y Luzan se encargaron de examinarlos separadamente para ver á cuantas estaban de locura; y en vista del informe que presentaron estos jueces, se mandó que algunos de ellos, despues de habérseles dado una buena reprimenda, se restituyesen á sus casas, con pasaporte para todos los registros del Parnaso, y sendas cestillas en que se les puso su racion de pan, queso y pasas; y á los mas contritos por via de ayuda de costa repartieron las