Página:Observaciones sobre la familia natural de las plantas aparasoladas (Umbelliferae).pdf/4

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villas, lugares y aldeas: y otro tanto hace el militar que para tener bien organizado su exercito, y saber el lugar que debe ocupar cada uno de los que lo componen, los reparte en divisiones, brigadas, regimientos, batallones ó escuadrones, compañias y escuadras. El conjunto de estas divisiones y subdivisiones, regularizado bajo ciertas leyes, es lo que se ha llamado sistema en la historia natural, y en las demás ciencias, que recibiendo mas directamente su influxo, han adoptado también el método, y con él el orden, la claridad y la precisión en el lenguage y consecuentemente en las ideas.

Pero el militar, por exemplo, en sus sistemas se sugéta solo á las reglas que el mismo creó y juzga oportunas para conseguir el objeto que se propuso. Mas el naturalista filosofo no puede proceder asi: es necesario que vea, escuche y siga á la naturaleza: que haga solo las divisiones que esta le indique: las coloque en el lugar designado por la misma, y que sepa darlas á conocer á los demás; no valiéndose de caracteres ó señales tomados á su arbitrio, sino de aquellas mismas que la naturaleza les imprimio y constituyen su verdadera diferencia, poniendo los semejantes con los semejantes, y separando los que no lo son.

La naturaleza parece haber formado cuatro tipos generales en el reino vegetal, que son: clases, ordenes ó familias, géneros y especies, cuyos individuos varian, según el influxo de diferentes causas que modifican mas ó menos el modo de ser de cada uno de ellos; y esta es la razón porque se ha dado el nombre de naturales, á cada una de dichas secciones, porque su formación, fundamentalmente, no depende del arbitrio del hombre, sino de la organización general que la naturaleza misma estampó en los seres diversos correspondientes á cada tipo, cuyas señales constantes debe el naturalista no prescribir á su maestro, sino recoger de ella con toda atención, para formar los caracteres (ó llámense filiaciones), por cuyo medio debe darlos á conocer á los demás.

Fijado está, y hasta un punto que cuarenta años ha tal vez se creería imposible conseguir, el conocimiento de las tres grandes clases del reino vegetal: el de las familias se va perfeccionando de dia en dia de un modo, que ni aun el mismo Linneo pudiera concebir: y continuamente se hacen progresos para fijar el conocimiento de los géneros, del que depende el de las especies y variedades.

Arrancar á la naturaleza el secreto de las reglas que