Ir al contenido

Página:Plick y Plock (1919).pdf/242

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
— 238 —

XII

LA CAPILLA ARDIENTE ¡Por mi birreta! creéis que se está cómodamente sobre un edredón de esta tela, exclamó La Balue tratando de estirarse en su jaula de hierro.

DE FORGES LE ROUTIER, «Hist. del tiempo de Luis XI».

En medio de la plaza de San Juan, cerca de la muralla, se eleva una linda rotonda, cubierta de un techo de estaño, reluciente como la cúpula de un minarete. El espacio que existe entre cada columna ha sido cubierto con fuertes rejas de hierro, de modo que este monumento representa bastante bien una vasta jaula circular.

En el centro de ella hay una hermosa capilla adornada con cirios de cera blanca, con ricos osarios de paño negro y calaveras bordadas en plata; al pie del altar, a un lado, se ve un sencillo ataúd de pino, abiertó y preparado; al otro lado, una cama compuesta de tres tablas y un saco de ceniza; en otro departamento, separado por una balaustrada, hay un hombre vestido de rojo, que reza arrodillado. Otro hombre, está sentado al borde de la cama y se encorva bajo el peso de gruesas cadenas: es el giy aquel ataúd es el suyo el hombre que reza arrodillado es el verdugotano -