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Página:Plick y Plock (1919).pdf/39

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el graznido de los cuervos por canto de bodas y el ojo ardiente de Teus por antorcha !

Kernok cayó desvanecido y dos carcajadas siniestras resonaron en la cabaña.

En esto llamaron a la puerta.

— Kernok, Kernok mío!

dulce y fresca.

dijo una voz Estas palabras produjeron sobre Kernok un efecto mágico; abrió los ojos y miró a su alrededor con extrañeza y espanto.

—¿Dónde estoy, pues?

dijo levantándose ha sido una pesadilla, una espantosa pesadilla? Pero no... mi puñal... esta capa... Es demasiado cierto... ¡ al infierno! ¡ maldita vie—ja! yo sabré....

La vieja y el idiota habían desaparecido.

—Kernok, Kernok, abre ya — ce voz.

—¡Ella — repitió la dulexclamó, ella aquí!

Y se precipitó hacia la puerta.

—¡ Ven dijo—, ven!

Y saliendo de la cabaña, con la cabeza desnuda, la arrastró rápidamente, y a través de las rocas que bordean la costa, alcanzaron bien pronto el camino de Saint—Pol.