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Así sus labios trémulos y ardientes
el reposo y el alma me robaron,
desde el instante mismo en que obedientes
estos á sus caricias encontraron;
el reposo y el alma me robaron,
desde el instante mismo en que obedientes
estos á sus caricias encontraron;
Los ojos que en mis ojos se miraron
de mi traviesa voluntad pendientes,
loca de amor me vieron indolentes
y morir de dolor ¡y no lloraron!
de mi traviesa voluntad pendientes,
loca de amor me vieron indolentes
y morir de dolor ¡y no lloraron!
Quedó mi corazón ahumado escombro:
huye la llama de la yerta escoria....
¡y de mi triste soledad me asombro!
¡Sus banderas! ¡Batalias!.... ¡La victoria!
en vano, en vano al espirar le nombro:
tu amor le basta, maldecida gloria!
huye la llama de la yerta escoria....
¡y de mi triste soledad me asombro!
¡Sus banderas! ¡Batalias!.... ¡La victoria!
en vano, en vano al espirar le nombro:
tu amor le basta, maldecida gloria!