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Página:Poesías - IA poesas00polagoog.djvu/121

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A ORILLAS DEL TORRENTE


Del raudal rumoroso en las riberas
mirábamos del sol la última luz
en las copas jugar de las palmeras,
y abajo, en lejanía,
con los oleajes de la mar bravía,
en el confín del horizonte azul.

Pálida cual los nardos que en su frente
ajaba el frenesí de mi pasión,
—mira, dijo, ya en vano
resistir quiero á tu poder ufano,
el raudal eres tú, yo soy la flor.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .

Césped de nardos su sepulcro alfombra
do en mis brazos durmió junto al raudal,
y las palmeras que voluble sombra
nos dieron otros días
de juventud y locas alegrías,
sombra al sepulcro dan.