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LA CASA PATERNA
Desierta la campiña. . . . el sol poniente:
azuladas las cumbres del oriente:
la selva umbrosa. . . . el límpido raudal. . . .
al fin bajo tus bosques te diviso,
paterno hogar, hermoso paraíso
que sin culpa perdí; cuán bello estás!
azuladas las cumbres del oriente:
la selva umbrosa. . . . el límpido raudal. . . .
al fin bajo tus bosques te diviso,
paterno hogar, hermoso paraíso
que sin culpa perdí; cuán bello estás!
Sobre el azul turquí de la montaña
la techumbre destacase, que baña
con amarilla luz el arrebol,
como en las gayas tardes de verano
en que, del fruto de mi siembra ufano,
vine á buscar aquí sombra y amor.
la techumbre destacase, que baña
con amarilla luz el arrebol,
como en las gayas tardes de verano
en que, del fruto de mi siembra ufano,
vine á buscar aquí sombra y amor.
¿A quién le rogaré me dé la entrada,
si extraño y pobre vuelvo á la morada
donde la infancia y juventud pasé;
si no querrá su poderoso dueño
que espante sus lebreles con mi leño,
ni que le deje el polvo de mis pies?
si extraño y pobre vuelvo á la morada
donde la infancia y juventud pasé;
si no querrá su poderoso dueño
que espante sus lebreles con mi leño,
ni que le deje el polvo de mis pies?
Muchas veces llamé, mas no responden. . . .
¿por qué, cual las palomas que se esconden
en los sotos, hogar no encuentro yo?
Son los mismos de entonces sus arrullos,
los mismos de la selva los murmullos,
el mismo de los prados el olor.
¿por qué, cual las palomas que se esconden
en los sotos, hogar no encuentro yo?
Son los mismos de entonces sus arrullos,
los mismos de la selva los murmullos,
el mismo de los prados el olor.