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En los labios amantes, que mis labios
sedientos de placer han comprimido,
hallé deleites, mas la dicha nunca;
tras de goce fugaz, nada y hastío:
mi obscuridad ya tarde lamentaba,.
cansado de la gloria en el camino:
oi tu voz y mi alma dolorida,
no hallándote inmortal, amó la vida.
sedientos de placer han comprimido,
hallé deleites, mas la dicha nunca;
tras de goce fugaz, nada y hastío:
mi obscuridad ya tarde lamentaba,.
cansado de la gloria en el camino:
oi tu voz y mi alma dolorida,
no hallándote inmortal, amó la vida.
Ignotas soledades, do mis cantos
en las estivas noches despertaban
lejanos ecos; estruendosos ríos,
cuyas nieblas y espumas argentaba
la luna al asomar sobre los montes,
bajo celajes de fulgente nácar;
lagos azules, lirios tembladores. . . .
dadnos vuestros aromas y rumores!
en las estivas noches despertaban
lejanos ecos; estruendosos ríos,
cuyas nieblas y espumas argentaba
la luna al asomar sobre los montes,
bajo celajes de fulgente nácar;
lagos azules, lirios tembladores. . . .
dadnos vuestros aromas y rumores!
Tú no sabes, paloma gemidora,
cuán blandamente mecerán tu nido
de nevado plumón las auras tibias,
bajo la sombra de los bosques míos:
tú nos has amado allí: tú no has soñado
bajo ese cielo en el pomposo estío,
oyendo de las selvas los arrullos
del Nima concertar con los murmullos.
. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .
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cuán blandamente mecerán tu nido
de nevado plumón las auras tibias,
bajo la sombra de los bosques míos:
tú nos has amado allí: tú no has soñado
bajo ese cielo en el pomposo estío,
oyendo de las selvas los arrullos
del Nima concertar con los murmullos.
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¿Por qué el sollozo del nocturno viento
mi corazón conturba? ¿Qué recuerda. . . .
qué ve, qué ve sobrecogida el alma;
á la luz de la luna macilenta
cruzar la sombra? Mustia. . . . silenciosa. . . .
despareció á lo lejos tras la niebla. . . .
¡corazón que al morir has despertado,
vuelve otra vez á tu sepulcro helado!
mi corazón conturba? ¿Qué recuerda. . . .
qué ve, qué ve sobrecogida el alma;
á la luz de la luna macilenta
cruzar la sombra? Mustia. . . . silenciosa. . . .
despareció á lo lejos tras la niebla. . . .
¡corazón que al morir has despertado,
vuelve otra vez á tu sepulcro helado!