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Página:Poesías completas - con doscientas diez composiciones inéditas (IA poesascompletasc00plci).pdf/21

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SONETOS


Las aves, y las flores, y las plantas,
Testigos fueron ¡ay! de los favores,
De las célicas dichas, y de cuantas
Gracias me prodigó; y ora las flores,
Las plantas, y las aves, otras tantas
Tristes memorias son de mis amores.


LOS TRES ANATEMAS.

Maldito una y mil veces el instante
En que te vi, mujer; ¡mujer impía!
Y encendí, sin temer tu alevosía,
La llama fiel de mi pasión constante.
¿Forcé yo acaso, hiena devorante,
Tu voluntad infiel que fuese mía?
¿Porqué, alma dura, corazón de harpía,
Robaste mi quietud, pérfida amante?
Cérquente, cruel, las sombras aflictivas
Con que has nublado mi apacible estrella,
Y en premio á tu maldad, de Dios reciba
Que jamás te oigas alabar de bella,
Que treinta lustros sin amores vivas,
Y que te lleven á enterrar doncella.


A UNA JOYEN.

Virgen incauta, por tu suerte mira,
Huyendo el lazo que falaz te tienda
Profano seductor, cuando pretende
Mostrarte amor y finje que suspira,
Torna airada la faz velada en ira,
Si su eco impuro tu modestia ofende,
Y el fuego vil á sofocar aprende,
Que su perverso corazón respira.
Mas si escuchares su mentido halago,
Cuando quieras hacer en la indigencia
De tus virtudes un recuerdo vago,
Perdido habrás tu cándida inocencia,
Y la mofa del mundo será el pago
De tu triste y fatal condescendencia,