EL CANARIO
El éter surca, pajarillo raro,
Y de Selmira ante la faz desciende,
Mientras por cielo, tierra y mar se extiende
La eterna lumbre del inmenso faro.
Díla que en su natal, al mundo caro,
Mi fé su llama sacrosanta enciende
Entre cáliz de nacar, que suspende
Corintio pedestal de mármol Paro.
Cubre aquel seno con tus alas de oro,
Donde oculto el amor, placer respira;
Abre tu pico de marfil sonoro,
Cuéntala el gozo que su edad me inspira
Y entrega para siempre à la que adoro,
Mi corazón, mis versos y mi lira.
Load, cofrades, con sonoro canto
A la fúlgida estrella matutina,
Mística rosa, cándida ambarina,
Risa del cielo, del Averno espanto.
Un Sol contemplareis bajo su manto
De vivísima lumbre peregrína,
Y un globo inmenso de virtud divina
En cada cuenta del rosario santo.
Su protección es signo de alegría:
Ella os aflanza en vida la victoria,
Y cuando llegue de la muerte el dia,
Leyendo el Rey de Reyes vuestra historia,
Por el excelso amparo de María
Os abrirá las puertas de la Gloria.
La diosa de este templo es tu persona
Y nuestras almas tórtolas cautivas
Que vuelan á juntarse en las olivas
Con que mi fé constante te corona.
Arden las piras, y en la rubia Zona
Te dán cestos de flores ninfas divas,
Y mi lira en sus cuerdas expresivas
Himnos de gloria embelosada cutona.
- ↑ N. Gallego.