dos en este libro. Eramos él y yo dos amigos, no obstante la diferencia de edades. Acaso le fuí interesante porque en mi primera juventud fuí un desencantado, á quien deleitaban los cantos orgiásticos y las dudas incurables.
Antonio Plaza, era oriundo del Estado de Guanajuato; nació en Apaseo el 2 de Junio de 1833, siendo sus padres don José M.ª Plaza y doña María de la Luz Llanas.
Enviáronlo de niño á México é ingresó en el Seminario Conciliar, donde sólo se cursaba las carreras Eclesiástica y de Jurisprudencia.
El niño era precoz y liberal por instintos; así es que de aquellas aulas, de donde salieron Juan José Baz, Manuel Romero Rubio, Justino Fernández, Manuel Fernando Soto y tantos otros patricios de renombre á defender la Constitución de 1857 y las leyes de Reforma, él salió para alistarse como soldado en las filas progresistas y en ellas sirvió hasta el año de 1861 en que se retiró con licencia y con un pie inutilizado por una bala de cañón en pleno campo de batalla.
Plaza esgrimió la pluma del periodista, defendiendo las nuevas ideas. y sus tralajos llenaron las columnas de «El Horóscopo,» «Los Padres del agua Fría,» «La Idea,» «La Bandera Roja, «La Luz de los Libres,» «El Constitucional,»» «La Orquesta,» «La Pluma Roja,» ««San Baliasar» y «La Revista Mexicana.» Estos periódicos, en su mayor parte, eran las hojas volantes que encendían el fuego de la liberiad en los corazones y que impulsaron poderosamente el movimiento revolucionario que modificó los destinos de nuestra patria.
En 1862, con el grado de Tenente Coronel, ingresó en el Depósito de Jefes y Oficiales y asistió después á las campañas de Queré a o. de donde vino con el ejército á la capital en 1867.
¡Ah, pobre amigo mío! Era yo un estudiante cuando me delcitaba con repetir algunas de sus estrofas: