era igual para todo el mundo. Desgraciadamente, al emplear la palabra Pillán y decir que no había más que uno, que era igual para los indios y españoles, en vez de convertir a los naturales, el efecto fué contraproducente, porque éstos, dando a la voz su antiguo y verdadero significado de antepasado, padre de la tribu, sabían que los padres se equivocaban o bien que trataban de engañarles a sabiendas. Cosa parecida pasó con muchas otras ideas cristianas que no tenían correspondencia en la mentalidad indígena y fracasaba toda tentativa de expresarlas con voces sacadas del idioma nacional. Sólo después, cuando las voces españolas se incorporaron en la lengua araucana, cesó en parte esta dificultad. La voz Pillán en su sentido verdadero, ni siquiera se refería siempre a una entidad masculina. Debido a la costumbre de la filiación materna, de que hablamos en el último capítulo, las más de las veces era de sexo femenino y correspondía a la antecesora, fundadora de la familia matriarcal. Aún después y en tiempos modernos cuando el padre se hallaba firmemente establecido como jefe de la familia, presenta un aspecto dual, ya masculino ya femenino. Más todavía, en la actualidad, cuando la idea del Pillán se ha olvidado y ha sido en gran parte reemplazada por la de Dios o el Guenechén, continúa figurando éste con el mismo aspecto dual, e invocan simultáneamente al viejo Hombre Dios y la vieja Mujer Diosa. Pero el Pillán no era un ser divinizado, no le ofrecían ninguna adoración, pero sí, respeto y reverencia, su culto se basaba en la reciprocidad. Las almas o los espíritus de los muertos, aunque invisibles e intangibles, los concebían en una forma corpórea. La otra vida era una repetición exacta de la actual. Los espíritus sentían las mismas necesidades, deseos, pasiones y sentimientos que los vivos; padecían hambre y sed, sentían el frío y el calor, eran dominados por los mismos gustos y placeres. Por esto los indios ponían en las sepulturas comidas, chicha y otras bebidas, frazadas y ponchos para que se abrigaran, armas y adornos
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