acostumbraba enlucir las piezas de blanco y sobre el fondo así preparado se pintaban dibujos en negro y rojo, raras veces de otros colores, aunque algunos nuevos fueron introducidos por el arte chincha, sin que se arraigaran. Los nuevos motivos decorativos que trajeron los chinchas y que se incorporaron en el arte nacional, especialmente en la alfarería chincha-atacameña consistía en hileras de ganchitos, líneas dentadas, otras onduladas, rosarios o combinaciones de líneas cortas con circulitos, líneas en zig-zag, rombos, figuras geométricas recticuladas, figuras escaleradas de grada chica, triángulos con ganchos anexos, espirales, volutas, y combinaciones de todos estos elementos. Este estilo se hace notar especialmente por el tamaño menudo de todos los motivos que contrasta con el arte atacameño anterior, caracterizado por los dibujos grandes. Otra industria bastante desarrollada entre los atacameños y que poco varió con las influencias posteriores, era la escultura de la madera. Todos los objetos elaborados de este material, a escepción de las herramientas agrícolas eran de poco tamaño, pero, tomando en cuenta la primitividad del instrumental de que disponían para dichos trabajos, los resultados son a menudo sorprendentes. Entre los artefactos de madera mencionaremos las tabletas, generalmente rectangulares y planas con una pequefia excavación de 5 o 6 mm. de profundidad que servía de receptáculo. En un extremo se encuentran figuras esculpidas, de hombres, monstruos, animales, aves, etc., algunas muy sencillas, otras bastante elaborados, dobles y aun triples. Por término medio las tabletas miden de 12 a 15 cm. de largo, teniendo el receptáculo rectangular unos 10 cm. por 6, aunque hay más grandes como también más chicas. Algunas hay que están adornadas además con pedacitos de piedras de colores, azul o verde, generalmente silicatos de cobre, llamados por los españoles turquesas. Estas piedrecitas se embutían en la madera como mosaico. Ambrosetti, quien encontró la misma clase de objeto en algunas de las sepulturas del Noroeste argentino, los llamó tabletas de ofrendas, porque supuso que servían para otiendas en las ceremonias religiosas. Uble, con mejor acierEXLIM
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