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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo III (1919-1921).pdf/279

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Cencrea, vencieron a los Atenienses, que trataron de oponérseles en las gargantas e impedirles el paso.

XXV. Con tales hechos todos estaban tan complacidos de su virtud como admirados de su buena suerte; pero la envidia, inseparable de las ciudades capitales, y que crece en proporción de la gloria de los hombres grandes, no les tenía dispuesto el mejor ni el más conveniente recibimiento; en efecto: ambos a su vuelta tuvieron que defenderse en causa capital, porque, previniendo la ley que en el primer mes, al que dan el nombre de Bucación, entregasen a otros la Beotarquía, la habían retenido por otros cuatro meses íntegros, que fué en los que no dejaron de la mano las empresas de Mesena, de la Arcadia y la Laconia. El primero llamado a juicio fué Pelópidas, y por lo mismo fué también el que estuvo más expuesto; aunque al cabo ambos fueron absueltos. En la injusta prueba de esta acusación, Epaminondas mostró mucha serenidad, sabiendo que en las cosas políticas la paciencia es una gran parte de la fortaleza y de la magnanimidad; mas Pelópidas, que de suyo era menos sufrido, y además se veía incitado por los amigos a que por aquella persecución se vengase de sus contrarios, no omitió aprovechar la siguiente ocasión. Meneclidas el orador había sido uno de los que con Pelópidas y Melon se habían reunido en casa de Carón; mas porque no habían hecho los Tebanos tanto caso de él, a causa