Ir al contenido

Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo III (1919-1921).pdf/90

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
82
 

raban con malos ojos su gloria y su poder, como que crecían en daño de la plebe.

XIV. Presentóse de allí a poco tiempo Marcio pidiendo el consulado, y la mayor parte condescendía, ocupando a la plebe cierta vergüenza para no desairar ni repeler a un varón que, sobresaliendo a todos en linaje y en valor, había alcanzado tantos y tan señalados triunfos; porque era costumbre que los que pedían el consulado hablaran y alargaran la diestra a los ciudadanos, presentándose con sola la toga y sin túnica en la plaza, bien fuera para mostrar mayor sumisión en sus ruegos, o bien para poner de manifiesto los que tenían cicatrices aquellos honrosos testimonios de su valor y fortaleza, pues no era por sospecha de distribución de dinero o de presentes el obligar a que el peticionario se presentara a sus conciudadanos desceñido y sin túnica, porque tarde y muy largo tiempo después fué cuando se introdujo la corrupción y la venta, y cuando el dinero se mezcló en las votaciones de los comicios; y ya desde entonces el soborno, habiendo contaminado los tribunales y los ejércitos, impelió la ciudad hacia el despotismo, cautivando las armas al dinero, pudiéndose asegurar que tuvo mucha razón el que dijo que el primero que disolvió la república fué el que dió banquetes e hizo distribución de dinero al pueblo. Mas este daño parece que se fué deslizando a escondidas y poco a poco, y que no se manifestó de pronto en Roma, puesto que no sabemos quién fué el que