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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo II (1919-1921).pdf/128

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Oyó también Pericles a Zenón Eleates, que trató de las cosas naturales al modo de Parménides, y practicó por vez primera un método dialéctico tan sutil y lleno de argucias, que desconcertaba al adversario, según que Timón Fliasio lo indicó en estos versos: Era grande el poder, mas no engañoso, de Zenón doble—lengua; que de todos, cual la abeja, solícita escogía.

Mas quien siempre asistió al lado de Pericles, quien le infundió principalmente aquella altivez y aquel espíritu domeñador de la muchedumbre, y quien dió majestad y elevación a sus costumbres, fué Anaxágoras de Clazomene, al cual los de su edad le apellidaban Inteligencia, o admirando su grande prudencia y sus singulares y adelantados conocimientos en las cosas físicas, o porque fué el primero que estableció por principio ordenador de todos los seres, no el acaso o la necesidad, sino una razón pura e ilibada, difundida en todas las cosas, que puso diferencias entre las que eran semejantes y estaban mezcladas.

V. Gustaba extrañamente Pericles de este filósofo, y, penetrado de su doctrina sobre los fenómenos celestes y de su metafísica sublime, no solamente adquirió, como era natural, un ánimo elevado y un modo de decir sublime, puro de toda chocarrería y vulgaridad, sino que con su continente inaccesible a la risa, con su modo grave de andar, con toda la disposición de su