unión con los Bisaltas, y otros, a Italia, restablecida Sibaris, a la que llamaron Turios (1). Todo esto lo hacía para aliviar a la ciudad de una muchedumbre holgazana e inquieta con el mismo ccio; para remediar a la miseria del pueblo, y también para que impusieran miedo y sirvieran de guardia a los aliados, habitando entre ellos, para que no intentaran novedades.
XII. Lo que mayor placer y ornato produjo a Atenas, y más dió que admirar a todos los demás hombres, fué el aparato de las obras públicas, siendo éste solo el que aun atestigua que la Grecia no usurpó la fama de su poder y opulencia antigua. Y, no obstante, esta disposición era, entre las de Pericles, de la que más murmuraban sus enemigos, y la que más calumniaban en las juntas públicas, gritando que el pueblo perdía su crédito y era difamado, porque se traía de Delos a Atenas los caudales públicos de los Griegos, y aun la excusa más decente que para esto podía oponerse a los que le reprenden, a saber: que, por miedo de los bárbaros, trasladaban de allí aquellos fondos para tenerlos en más segura custodia, aun ésta se la quitaba Pericles; y así parece, decían, que a la Grecia se hace un terribleagravio, y que se la esclaviza muy a las claras, cuando ve que con lo que se la obliga a contribuir para la guerra doramos y engalanamos nosctros nuestra ciudad con estatuas y templos costosos, como una mujer vana que se carga de pie(1) En Lucania.