Arquídamo, procuraba traer a concierto los capítulos de acusación, templando también a los alia—dos, y por los demás motivos no se hubiera roto la guerra con los Atenienses, si se les hubiera podido persuadir que abrogasen el decreto contra los de Megara y se reconciliasen con ellos; y como Pericles, obstinado en su oposición a los Megarenses, hubiese sido el que más resistencia hizo y el que más acaloró al pueblo, de aquí es que a él sólo se le hizo causa de esta guerra.
XXX.—Dícese que habiendo venido a Atenas en esta ocasión embajadores de Lacedemonia, y alegando Pericles una ley que prohibía quitar la tabla donde el decreto se hallaba escrito, había replicado Polyalces, uno de los embajadores: "Pues bien: no quites la tabla, vuélvela sólo hacia dentro, porque esto no hay ley que lo prohiba." Pareció graciosa la respuesta, mas no por eso Pericles cedió un punto. A lo que parece, tenía alguna particular enemistad con los de Megara; mas dando como causa pública contra ellos el que habían talado una parte de la selva sagrada, escribió un decreto, por el que se envió un heraldo a los de Megara y a los Lacedemonios para acusar a aquéllos, y parece que este decreto de Pericles estaba concebido en términos muy equitativos y humanos. Pero habiéndose formado idea de allí a poco de que el heraldo comisionado, Antemócrito, había perecido por maldad de los Megarenses, escribió contra ellos Carino un decreto, por el que se prevenía que la enemistad