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cuánto habría sido regalado y obsequiado de los aliados y de los reyes, pues que nadie se lo estorbaba, a no haber querido mantener su integridad y pereza. En lo que hace a la grandeza de los edificios y de los templos, y al grande aparato de obras de las artes con que Pericles hermoseó a Atenas, no puede entrar con ellos en comparación todo cuanto en esta línea hicieron de grande los Romanos antes de los Césares, sino que en ella la grandeza y elegancia de tals obras tuvo una primacía excelente e indisputable.
FIN DEL TOMO SEGUNDO la