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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo II (1919-1921).pdf/90

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murallas sin guardia ninguna, al principio receló no fuese alguna celada o añagaza, no pudiendo creer que enteramente hubiesen desmayado así los Romanos; pero después que se informó de lo que había en realidad, entrando por la puerta Colina (1), tomó la ciudad, a los trescientos y sesenta años y poco más después de su fundación, si hemos de creer que pudo salvarse la exactitud en la razón de los tiempos, en la cual aun para sucesos más modernos indujo confusión aquel trastorno. De este infortunio y de esta pérdida parece que se difundió al punto un rumor obscuro por toda la Grecia, pues Heráclides Póntico, que poco más o menos vivió por aquella edad, en su libro Del alma dice que desde Occidente vino la noticia de que un ejército de los Hiperbóreos, que vino de la parte de afuera, se apoderaba de la ciudad griega—romana, fundada allí sobre el gran mar. Yo no extrañaría que un hombre aficionado a fábulas e invenciones como Heráclides, a la relación verdadera de la toma de la ciudad hubiera añadido de suyo lo de los Hiperbóreos y lo del gran mar. El filósofo Aristóteles no tiene duda que oyó con exactitud lo de 'la ocupación de la ciudad por los Celtas; pero dice que el que la salvó fué Lucio, y Camilo no se llamaba Lucio, sino Marco; mas para aquello no me fundo sino en conjeturas. Apoderado Breno de Roma, dejó guardia ante el Capitolio, y bajando él a la plaza, se quedó asombrado de ver aque(1) Cerca del monte Quirinal,