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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo IV (1919-1921).pdf/137

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conduce para el logro de las empresas y cuán grande es para todo el poder de la costumbre; porque no sólo llevó lo peor en el combate naval por su impericia, sino que escogió una nave, antigua, sí, y célebre por cuarenta años, pero que no bastaba a sufrir la carga que le impuso, e hizo con esto que corrieran gran riesgo los ciudadanos. Observando después que en consecuencia de este suceso le miraban con desdén los enemigos, por parecerles que había desertado del mar, y habiendo éstos puesto sitio con altanería a Gicio (1), navegó al punto contra ellos, cuando no lo esperaban, descuidados con la victoria; y desembarcando de noche los soldados, les ordenó que tomasen fuego, y aplicándolo a las tiendas, les abrasó el campamento, haciendo perecer a muchos. De allí a pocos días repentinamente les sobrecogió Nabis en la marcha, atemorizando a sus Aqueos, que tenían por imposible salvarse en un sitio muy áspero y muy conocido de los enemigos; mas él, parándose un poco y dando una ojeada al terreno, hizo ver que la táctica es lo sumo del arte de la guerra; en efecto, moviendo un poco su batalla y dándole la formación que el lugar exigía, fácil y sosegadamente se hizo dueño del paso, y cargando a los enemigos, los desordenó completamente. Mas como advirtiese que no huían hacia la ciudad, sino que se habían dispersado acá y allá por el país, que sobre (1) Puerto y arsenal de Lacedemonia, a poca distancia de la ciudad.

VIDAS.—T. IV.