de las grandes fuerzas de Antíoco al oír lanceros, azconeros, pezetairos (1): porque todos éstos no son más que Sirios, y sólo en las armadurillas se distinguen." XVIII. Después de todos estos sucesos de Grecia y de la guerra de Antíoco, se le nombró censor, que es la mayor perfección del gobierno, y tuvo por colega al hijo de aquel Marcelo que fué cinco veces cónsul. Removieron del Senado a cuatro que no eran de los de más nombre, y admitieron por ciudadanos a todos los que se habían inscrito en el censo, con tal que fuesen hijos de padres libres, precisados a ello por el tribuno de la plebe Terencio Culeón, que por enemistad con los inclinados a la aristocracia persuadió al pueblo a que así lo mandase. De los varones principales de su tiempo estaban entre sí mal avenidos Escipión Africano y Marco Catón, y de éstos escribió a aquél el primero en la lista del Senado, teniéndose por sobresaliente y aventajado en todo.
Su enemistad con Catón tuvo origen en este desagradable suceso (2): era hermano de Tito Lucio Flaminino, de muy diversa índole que aquél: sobre todo en punto a deleites era abominable, sin respeto ninguno a la opinión pública y a la decencia. Tenía éste consigo un mozuelo a quien amaba, y que le siguió al ejército en sus expediciones y también a la provincia mientras mandó (1) Soldados distinguidos entre los Sirios y Macedoniosque venían a constituir la más inmediata guardia del par (2) Es el mismo relato que puede leerse en la vida de Catón.