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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo IV (1919-1921).pdf/194

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meo en la caza y en los ejercicios de la palestra brillantes muestras de robustez y sufrimiento, y observando que Berenice era la que tenía más poder, y la que en virtud y prudencia se aventajaba a las demás mujeres de éste, se dedicó a obsequiarla con particularidad. Sabía con oportunidad, y cuando el caso lo pedía, ceder a la voluntad de los poderosos, así como desdeñaba a los inferiores; y siendo, por otra parte, arreglado y moderado en su conducta, entre muchos jóvenes de los principales fué escogido para casarse con Antígona, una de las hijas de Berenice, tenida de Filipo antes de enlazarse con Tolomeo.

V.—Gozando de mayor reputación todavía después de este matrimonio y viviendo al lado de su mujer Antígona, a quien amaba, negoció que se le enviara al Epiro, con tropas y caudales, a recuperar el reino. Fué su llegada a gusto de muchos, por lo mal visto que estaba Neoptolemo a causa de su injusto y tiránico gobierno; mas con todo, por miedo de que Neoptolemo se ligara con alguno de los otros reyes, ajustó con él paz y amistad, conviniendo en neinar juntos. Andando el tiempo, había quien ocultamente trataba de indisponerlos, suscitando sospechas de uno a otro; pero la causa que más principalmente movió a Pirro se dice haber dimanado de lo siguiente. Tenían por costumbre los neyes, sacrificando al Dios Marte en Pasarón, que era un territorio de la Molotide, prometer a los Epirotas, bajo juramento, que reinarían según las leyes, y éstos, a su vez, que, según las mismas,