hallaba echada en la cama, detrás de un tabique intermedio, les pareció que dormía. Enteróse de todo, sin que pudieran conocerlo, y a la mañana se fué a dar con Antígona, mujer de Pirro, a quien refirió todo lo que Neoptolemo había dicho a la hermana. Sabedor de ello Pirro, por entonces nada hizo; pero en un sacrificio, habiendo convidado al banquete a Neoptolemo, le quitó la vida; asegurado ya de que los principales de los Epirotas estaban de su parte, y aun le excitaban a que se deshiciese de Neoptolemo y no se contentara con tener una pequeña parte del reino, sino que hiciera uso de su índole, emprendiendo cosas grandes, y que pues había ya aquella sospecha, se adelantara a Neoptolemo, quitándolo de en medio.
VI. Teniendo siempre en memoria a Berenice y Tolomeo, a un niño que tuvo de Antígona le impuso este nombre, y habiendo edificado una ciudad en la península del Epiro, la llamó Berenicida. Des pués de esto, trayendo y revolviendo en su ánimo muchas y grandes ideas, y aun teniendo concebidas de antemano esperanzas sobre los pueblos inmediatos, encontró, para ingerirse en los negocios de Macedonia, el pretexto de haber Antipatro, hijo mayor de Casandro, dado muerte a su madre Tesalónica y hecho huir a su hermano Alejandro, el cual envió a suplicar a Demetrio que le socorriese, llamando también en su auxilio a Pirro. Deteníase Demetrio por otras atenciones, y presentándose Pirro le pidió por premio de su alianza la Nínfea y la parte litoral de la Macedonia y de los pueblos