Ir al contenido

Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo IV (1919-1921).pdf/82

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
74
 

en tropel, "deseo—les dijo que se coja vivo a uno de los enemigos y se sepa de él qué guardia es aquélla, cuál su número y cuál el orden, formación y disposición en que nos aguardan. Este rebato debe ser obra de prontitud y arrojo, que es en el que confiados los leones se lanzan sin armas sobre los otros tímidos animales". Dicho esto, partieron de allí con celeridad los Firmanios del modo que se hallaban, y corriendo por aquellos montes se dirigieron contra la guardia; cogiéndola desprevenida, todos se sobresaltaron y dispersaron; no obstante, pudieron coger a uno armado como estaba y lo pusieron en manos de Catón. Supo por éste que la principal fuerza estaba apostada en la garganta con el rey y que los que la guardaban las avenidas eran unos seiscientos Etolios escogidos; y mirando con desprécio así el corto número como la nimia confianza, marchó contra ellos al toque de trompetas y con grande gritería, siendo el primero a desenvainar la espada; pero los enemigos, luego que los vieron descender de las alturas, dando a huir hacia el cuerpo del ejército, lo pusieron todo en gran confusión.

XIV. Al mismo tiempo trató Manio de forzar las trincheras por el pie de la montaña, acometiendo por las gargantas con todas sus fuerzas; herido Antíoco en la boca, de una pedrada, que le quitó los dientes, volvió para atrás su caballo movido del dolor, con lo que ninguna parte de su ejército hizo ya frente a los Romanos, sino que,