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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo IV (1919-1921).pdf/84

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XV. De las acciones de guerra de Catón, éstas fueron las más celebradas, y en cuanto a las cosas de gobierno, la parte relativa a la acusación y corrección de los malos, parece haber sido la que le mereció mayor atención; porque persiguió por sí a muchos, a otros les ayudó en este público ejercicio y a algunos les dió el trabajo hecho para él, como a Petilio contra Escipión; en cuanto a éste, que logró poner bajo sus pies los cargos por ser de una ilustre familia y de un ánimo verdaderamente grande, hubo de retirarse, viendo que no podía conducirle al suplicio; pero a Lucio, su hermano, poniéndose al lado de los que le acusaban, lo envolvió en la condenación de una gran multa para el erario; y como no tuviese con qué pagar, y por ello estuviera para ser puesto en prisión, con gran dificultad se desenredó por la intercesión de los tribunos. Dícese también que a un joven que había conseguido se notase de infamia al enemigo de su padre, viéndolo ir por la plaza después de la sentencia, le salió al encuentro Catón, y alargándole la mano le dijo que de aquel modo se debía hacer ofrenda a los manes de los padres, no con corderos o cabritos, sino con las lágrimas y las condenaciones de los enemigos.

Mas tampoco él salió siempre de los negocios libre y exento, sino que al menor asidero que daba a sus enemigos era también puesto en juicio, y corría su riesgo; dícese que tuvo que defenderse en pocas menos de cincuenta causas, la última de ellas cuando ya tenía ochenta y seis años; en