wh G Tipe Jcon más libertad, resistiendo a sus deseos e increpando sus desaciertos, como de sus mismas oraciones se deduce; Teopompo refiere que encargándole un día los Atenienses una acusación, y alborotándose contra él porque no la admitía, se levantó y les dijo: «Por consejero, ¡oh Atenienses!, me tendréis, aunque no queráis; pero por calumniador no, aunque os empeñéis en ello.» No dejó de ser bien aristocrático lo que ejecutó con Antifón, que, habiendo sido absuelto por la junta pública, le echó mano y lo llevó ante el consejo del Areopago, y no dándosele nada de desagradar al pueblo, convenció a aquél de que había prometido a Filipo incendiar los arsenales; y el Areopago hizo que fuera condenado a muerte. Acusó igualmente a la sacerdotisa Teoris, entre otros crímenes, de que enseñaba a los esclavos los modos de engañar, y habiendo pedido la pena capital, se le impuso.
XV. Dícese que la oración contra el general Timoteo, que sirvió a Apolodoro para hacer que aquél fuera condenado como deudor a la república, fué escrita para éste por Demóstenes, del mismo modo que las oraciones contra Formión y Estéfano; lo que le fué justamente censurado; porque también Formión contendió contra Apolodoro con una oración de Demóstenes; lo que es como si en una tienda de espadero se vendieran puñales a los dos contrarios. De las oraciones sobre negocios públicos, las que son contra Androción, Timócrates y Aristócrates las escribió para otros, no habiéndose acercado todavía al gobierno, pues se conjetura