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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo IX (1919-1921).pdf/70

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ciéndose preceder de las fasces y las hachas, y llevando insignias enhiestas, como si ejerciera mando supremo, y se fué en busca de Manlio. Llegó a juntar unos veinte mil hombres, y recorrió las ciudades, seduciéndolas y excitándolas a la rebelión, por lo que, siendo ya cierta e indispensable la guerra, se dió orden a Antonio de que marchara a redu cirle.

XVII. A los que habían quedado en la ciudad de los corrompidos por Catilina los reunió y alentó Cornelio Léntulo, llamado por apodo Sura, hombre principal en linaje, pero disoluto y desarreglado y expelido antes del Senado por su mala conducta; entonces era otra vez pretor, como se acostumbra hacer con los que quieren recobrar la dignidad senatorial. Dícese que el apodo de Sura se le impuso con este motivo: en el tiempo de Sila era cuestor, y perdió y disipó crecidas sumas de los fondos públicos, y como irritado Sila le pidiese cuen tas en el Senado, presentóse con altanería y desver güenza y dijo que no estaba para dar cuentas; que lo que haría sería presentar la pierna, como lo ejecutan los muchachos cuando hacen faltas jugando a la pelota. De aquí le vino el llamarse Sura, porque los Romanos le dicen Sura a la pierna. Seguíasele otra vez una causa, y habiendo sobornado a alguno de los jueces, como saliese absuelto por solos los dos votos más, dijo que había sido perdido lo que había gastado en uno de los jueces, porque a él le habría bastado ser absuelto por uno más.

Siendo él tal por su carácter, después de seducido