las palabras celebrar a Bruto, e imitar a Tarquino en las obras, saliendo en público solo con las fasces y las segures de una casa de tanta magnitud, cual no fué nunca la del rey, que echaron por el suelo? Y en realidad Valerio habitaba con sobrada magnificencia en la llamada Velía una casa que dominaba la plaza, y desde cuya altura se veía todo, siendo por otra parte de difícil y agria subida; de manera que al verle bajar se hacía notar mucho aquel aire y aquel aparato de una pompa regia. Mas él hizo ver en sí cuán apreciable es tener en el mando y en los grandes negocios unos oídos que reciban mejor la franqueza y verdad, que no la lisonja y adulación; porque habiendo oído que era generalmente motejado, advirtiéndoselo así sus amigos, no lo llevó a mal o se enfadó por ello, sino que al punto, llamando muchos operarios, en una sola noche derribó su casa, y la echó enteramente a tierra; de modo que a la mañana los Romanos, parándose a aquel espectáculo, celebraban y admiraban por una parte la magnanimidad de tan esclarecido varón, y por otra se dolían de ver echada al suelo por envidia tan hermosa casa, que parecía muerte de hombre injustamente condenado; y que el cónsul estaba reducido, por no tener hogar, a habitar de prestado. Porque los amigos hospedaron a Valerio hasta que el pueblo le dió solar, en el que edificó una casa más reducida que la otra, donde existe ahora el templo que se llama de Vica pota (1). Queriendo, (1) Se interpreta: de la Victoria.
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