niéndose en su puesto y peleando; pero Publicola, dando muerte a los enemigos, lo que a lo menos anuncia mejor suerte, y haciendo por su dirección y mando vencedora a la ciudad, triunfante, y colmado en honores, tuvo también aquel fin que era envidiado por el mismo Solón y preconizado como el más dichoso. Mas aquella exclamación que él mismo hizo contradiciendo a Mimnermo (1), sobre la duración de la vida, No deje yo al morir de ser llorado; antes al expirar de mis amigos muestras reciba de dolor y llanto, prueba también la dicha singular de Publicola, pues que al morir, no a sus amigos y familiares solamente, sino a la ciudad toda, a muchos millares dió ocasión de sentimiento, de lágrimas y de desconsuelo; porque las Romanas todas le lloraron, como si en él hubieran perdido cada una un hijo, un hermano o un padre. Dijo también Solón: Yo bien deseo poseer riquezas, mas no las quiero por injustos medios.
Y es que, efectivamente, la pena llega un dia.
Y Publicola no sólo tuvo la felicidad de enriquecer sin reprensión, sino también la de gastar con esplendor, haciendo bier a los menesterosos. De manera que si a Solón le cupo ser el más sabio de todos, Publícola fué, sin duda, el más bienhacado; pues que las cosas que aquél deseó mayo(1) Poeta y músico, de Colofón. Contemporáneo de Solón.
Inventó el verso pentámetro.