donde una loba acudía a darles de mamar, y diversas aves, trayéndoles de su cebo, lo ponían en la boca a los niños, hasta que un vaquero que lo vió, y lo tuvo a maravilla, se atrevió a acercarse, y los llevó consigo; y habiéndose salvado por este medio, acometieron después a Tarquecio, y le vencieron. Así lo cuenta un historiador llamado Promation (1), que dió a luz una historia de Italia.
III. Mas la relación que pasa por más cierta, y tiene mayor número de testigos en su favor, la publicó el primero entre los griegos en sus más señaladas circunstancias, Diocles Peparetio (2), a quien en las más de las cosas sigue Fabio Pictor (3), y aunque todavía hay otras diversas sentencias acerca de estos mismos sucesos, la más recibida, para venir ya al caso, es en esta forma: la sucesión de los reyes de Alba, descendientes de Eneas, vino a recaer en dos hermanos, Numitor y Amulio; y habiendo Amulio hecho dos partes de todo, poniendo el reino de un lado, y en otro, en contraposición, las riquezas y todo el oro traído de Troya, Numitor hizo elección del reino. Mas sucedió que Amulio, dueño de los intereses, le usurpó también el reino con la mayor facilidad; y por temor de que su hija tuviese sucesión, la creó sacerdotisa de Vesta, para que (1) Desconocido..
(2) Escritor casi desconocido. Peparetes era una de las Cicladasde (3) Antiquísimo historiador latino, contemporáneo Aníbal. De sus Anales apenas queda nada. Tito Livio reproduce sin duda las leyendas referidas por Fabio Pictor.