Ir al contenido

Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VIII (1919-1921).pdf/106

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
98
 

en su hospedaje; que presentándose a la puerta de la habitación de Catón, se le hizo retirar, por estar Catón ocupado en hacer unos fardos con Canidio, y que habiéndose quejado de todo con moderación, había recibido una no moderada respuesta, a saber: que corría peligro no saliese cierta aquella máxima de Teofrasto de que el grande amor suele muchas veces ser causa de odio: «Pues que tú mismo—dijo—te disgustas de que amando mucho no se te honra tanto como crees serte debido, y si me valgo de Canidio es por su inteligencia y porque me inspira más confianza que otros, habiendo vencido conmigo desde el principio y habiéndolo experimentado muy íntegro y puro.» Estas cosas, que pasaron entre los dos solos, Catón las refirió a Canidio, y habiéndolo sabido Munacio, dejó de concurrir a cenar a casa de Catón, y de acudir a darle consejo cuando era llamado; y amenazándole Catón que le tomaría prendas, como es costumbre exigirlas de los que no obedecen, se embarcó para el regreso sin hacer caso, y se mantuvo enojado por largo tiempo. Después, habiéndole hablado Marcia, que todavía estaba unida a Catón, sucedió que fueron convidados a cenar por Barca, y habiendo entrado Catón el último, cuando los demás estaban sentados, preguntó dónde se sentaría, y dicióndole Barca que donde gustase, recorrió el cenador con la vista, y dijo que al lado de Munacio. Pasó a donde éste estaba, y se sentó junto a él; pero fuera de esto, ya ninguna otra demostración se