Stain licatempo sin lo rense: Lak a hora que si no, ya hace tiempo que os habríais perdido».
No querían litigar con los beocios por cierto territorio sin hacerles la guerra; y Foción les aconsejó que contendieran con palabras, en lo que eran superiores, y no con las armas, en lo que podían menos. Hablaba una vez al pueblo, y como no atendiesen ni quisiesen oírle, «Podréis—les dijoviolentarme a que haga lo que no quiero; pero a que contra mi parecer diga lo que no conviene, no podréis forzarme jamás». De los oradores que se le oponían en el gobierno era uno Demóstenes; y diciéndole éste un día: «Te quitarán los Atenienses la vida, oh Foción», le respondió: «Me la quitarán a mí si están locos y a ti si están cuerdos».
Viendo a Polieucto de Esfecia que en un día de verano aconsejaba a los Atenienses que hiciesen la guerra a Filipo, y que después, medio sofocado y bañado de sudor, porque estaba muy grueso, tomaba continuos sorbos de agua, «Estará muy bien —dijo—que decretéis la guerra por consejo de este hombre, de quien ¿qué podrá esperarse cuando se halle con la coraza y el escudo, y tenga los enemigos cerca, si ahora para deciros lo que tiene meditado está para ahogarse?» Decíale Licurgo en una junta pública un sin fin de denuestos; añadiendo, por fin, que pidiendo a Alejandro diez de los demagogos, había aconsejado que se le entregasen, y él respondió: «Muchas cosas buenas y útiles les he aconsejado; pero no me hacen caso.»» ni opi Sodo calee y por du IX. Había un tal Arquibiades, a quien se daba el mote de Laconista porque se había dejado cres exp aber Atenic slo a poder rencil