Ir al contenido

Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VIII (1919-1921).pdf/251

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
243
 

acabó de subir le recibieron con las mayores demostraciones, y, puestos alrededor de él, cuidaban de que no se le acercara ningún desconocido.

XVIII. Habiendo empezado Mucio a llamar de nuevo las curias, no pudo conseguir que se hiciera nada con concierto, por el gran tumulto que movían los últimos, impelidos e impeliendo a los que venían de la otra parte y se metían entre ellos a viva fuerza. En esto Fulvio Flaco, del orden senatorio, poniéndose en sitio de donde fuera visto, como no pudiese hacerse oír, hizo señas con la mano de que tenía que decir una cosa aparte a Tiberio; y mandando éste a la muchedumbre que le hiciera paso, subió aquél con gran dificultad, y, puesto en su presencia, le anunció que, reunido el Senado, los ricos, no habiendo podido atraer a su partido al cónsul, habían resuelto por sí quitarle la vida, teniendo armados a muchos de sus esclavos y amigos para el efecto.

XIX.—Luego que Tiberio dió parte de este aviso a los que le rodeaban, se ciñeron éstos las togas, y rompiendo los astiles con que los ministros hacen apartar a la muchedumbre, tomaron los pedazos para defenderse con ellos de los que les acometieran. Pasmábanse los que se hallaban algo lejos de lo que sucedía, y preguntando acerca de ello, Tiberio llevó la mano a la cabeza, queriendo indicar por señas su peligro, pues que la voz no podía ser oída; pero los contrarios, al ver esta demostración, corrieron a anunciar al Senado que Tiberio pedía la diadema, de lo que era señal el haberse