Ir al contenido

Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VII (1919-1921).pdf/121

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
113
 

desechase, y aun le hiciese pregonar en cien talentos, pasando por encima del nacimiento del Eufrates, huyó por la Cólquida.

XXXIII.—Mas Pompeyo se dirigió a la Armenia llamado por Tigranes el joven, que, habiéndose ya rebelado al padre, salió a unirse con aquél junto al río Arajes, el cual, naciendo de los mismos montes que el Eufrates, vuelve luego hacia el Oriente y desagua en el mar Caspio. Recorrieron, pues, juntos las ciudades y las fueron reduciendo; y Tigranes el mayor, que poco antes había sido arruinado por Lúculo, sabedor de que Pompeyo era benigno y dulce de condición, admitió guarnición en su corte, y acompañado de sus amigos y deudos fué a hacerle entrega de su persona. Llegó a caballo hasta el valladar, donde dos lictores de Pompeyo le salieron al encuentro y le previnieron bajase del caballo y continuase a pie, porque jamás se había visto a hombre ninguno a caballo dentro de un campamento de los Romanos. Condescendió en ello Tigranes, y desciñéndose la espada se la entregó.

Finalmente, cuando llegó ante el mismo Pompeyo, quitóse la tiara, hizo acción de ponerla a sus pies, e inclinando el cuerpo iba a postrarse con la mayor bajeza ante él, cuando Pompeyo, alargándole la diestra, lo levantó y lo sentó a su lado, colocando al otro a su hijo. De todo lo demás les dijo que debían culpar a Lúculo, que era quien les había quitado la Siria, la Fenicia, la Cilicia, la Galacia y la Sofena; que lo que hasta entonces habían conservado lo retendrían pagando seis mil VIDAS.—T. VII