administrar justicia, dirimiendo las disputas de las ciudades y los reyes: para lo que adonde a él no le era dado pasar enviaba a sus amigos; como sucedió a los Armenios y Partos, que habiéndose comprometido en él por un terreno sobre que altercaban, les envió tres jueces y amigables componedores; porque si era grande la fama de su poder, no era menor la de su virtud y clemencia, con las que cubría la mayor parte de los yerros de sus amigos y familiares, pues no sabiendo contener o castigar a los desmandados, con mostrar a los que iban a hablarle este carácter bondadoso les hacía llevar sin molestia las extorsiones y vejaciones de aquéllos.
XL.—El que más valimiento tenía con él era su liberto Demetrio, mozo que no carecía de talento para lo demás, pero que abusaba demasiado de su fortuna, acerca del cual se refiere lo siguiente: Catón el Filósofo, que todavía era joven, pero gozaba ya de gran reputación y tenía altos pensamientos, subió a Antioquía, no hallándose allí Pompeyo, con el objeto de ver y observar aquella ciudad. Iba a pie, según su costumbre, pero sus amigos le acompañaban a caballo. Vió desde cierta distancia delante de la puerta gran número de hombres vestidos de blanco, y a los lados del camino, a una parte jóvenes y a otra muchachos, con entera separación, de lo que se incomodó, creyendo que aquello se hacía en honor y obsequio suyo, cuando estaba bien distante de apetecerlo. Dijo, pues, a sus amigos que se apearan y caminasen a pie con