Ir al contenido

Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VII (1919-1921).pdf/167

De Wikisource, la biblioteca libre.
Esta página no ha sido corregida
159
 

bía en tono de vencedor, temía el resultado de una batalla, esperando del tiempo y de la escasez y carestía triunfar de unos enemigos invictos en las armas y acostumbrados largo tiempo a vencer en unión, pero desalentados ya por la vejez para toda otra fatiga militar, como las marchas, las mudanzas de campamento y la formación de trincheras, que era por lo que no pensaban más que en acometer y venir a las manos cuanto antes, Pompeyo, hasta aquel punto, había podido con la persuasión contener a los suyos; pero cuando César, después de la batalla referida, estrechado de la carestía, tuvo que marchar por el país de los Atamanes a la Tesalia, no pudo ya contener la temeridad de los suyos, quienes, gritando que César huía, unos proponían que se marchara en pos de él y se le persiguiera, y otros, que se diera la vuelta a Italia, y aun algunos enviaban a Roma sus domésticos y sus amigos a que les tomaran casa cerca de la plaza, como que ya iban a pedir las magistraturas. Muchos se apresuraron a hacer viaje a Lesbos para pedir albricias a Cornelia de que estaba concluída la guerra: porque Pompeyo, para tenerla en mayor seguridad, la había enviado allá. Reunióse, pues, el Senado, y Afranio fué de opinión de que se ocupara la Italia; porque además de ser ella el premio principal de aquella guerra, a los que la dominaran se arrimarían al punto la Sicilia, la Cerdeña, la Córcega, la España y toda la Galia, no siendo, por otra parte, razón desatender el que debía ser objeto principal de Pompeyo, a saber: la