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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VII (1919-1921).pdf/266

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habían visto sino como un sueño, y si se retirasen sin haber hecho más que poner en movimiento el Asia cargarían al punto sobre ellos como sobre unas mujeres; con todo, que les prevenía podrían marcharse los que quisiesen, protestando, empero, cuando adquiría la tierra entera para los Macedonios, sobre verse abandonado con sus amigos y con los que tenían voluntad de continuar la guerra. Casi con estas mismas palabras se halla escrito en una carta a Antipatro, en la cual se añade que no bien lo hubo pronunciado cuando todos gritaron que los llevase al punto de la tierra que quisiese. Habiendo salido bien la tentativa con éstos, ya no hubo tropiezo en hacer ir adelante a la muchedumbre, y, antes bien, siguió sin la menor dificultad. En seguida de esto, todavía se acercó más en el modo de vivir a los naturales, aunque juntándolo con las costumbres macedónicas, por creer que establecería mejor su imperio con esta mezcla y comunicación, usando de afabilidad, que no con la fuerza, cuando pensaba pasar tan adelante. Por esta misma razón eligió treinta mil jóvenes y dispuso que aprendieran las letras griegas y se ejercitasen en las armas macedónicas, poniéndoles muchos superintendentes y celadores. Su enlace con Rojana, bella y en edad núbil, fué efecto del amor, habiéndola visto y prendádose de ella en Coreana en cierto festín; lo que, estando muy en armonía con el método que había adoptado, dió más confianza a los bárbaros por el deudo que había