do perdido por su parte mil de los más esforzados.
Al retirarse ya de la batalla dijo a sus amigos que muchas veces había peleado por la victoria, y entonces, por primera vez, por la vida. Ganó César esta batalla el día de la fiesta de las Bacanales (1), diciéndose que en igual día había salido Pompeyo Magno para la guerra, y el tiempo que había mediado era el de cuatro años. De los hijos de Pompeyo, el más joven huyó, y del mayor le trajo Didio la cabeza de allí a pocos días. Esta fué la última guerra que hizo César, y el triunfo que por ella celebró afligió de todo punto a los Romanos, pues que no por haber domado a caudillos extranjeros o reyes bárbaros, sino por haber acabado enteramente con los hijos y la familia del mejor de los Romanos, oprimido de la fortuna, ostentaba aquelia pompa; y no parecía bien que así insultase a las calamidades de la patria, complaciéndose en hechos cuya única defensa ante los dioses y los hombres podía ser el haberse ejecutado por necesidad; así es que antes ni había enviado mensajeros ni escrito de oficio por victoria alcanzada en las guerras civiles, como si de vergüenza rehusase la gloria de tales vencimientos.
LVII. Con todo, cediendo ya a la fortuna de este hombre y recibiendo el freno, como tuviesen el mando de uno solo por alivio y descanso de los males de la guerra civil, le declararon dictador por toda su vida, lo que era una no encubierta ti(1) Liberalta o Dionisíacas.