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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VII (1919-1921).pdf/398

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puramente humanos que en este negocio sucedieron, el más admirable fué el relativo a Casio; porque, vencido en Filipos, se pasó el cuerpo con aqueAla misma espada de que usó contra César. De los sobrehumanos, el gran cometa que se dejó ver muy resplandeciente por siete noches inmediatamente después de la muerte de César, y luego desapareció, y el apocamiento de la luz y fuerza del Sol. Porque en todo aquel año su disco salió pálido y privado de rayos, enviando un calor tenue y poco activo: así, el aire era obscuro y pesado, por la debilidad del calor que lo enrarece, y los frutos se quedaron imperfectos y sin madurar por la frialdad del ambiente. Mas lo que principalmente demostró no haber sido grata a los dioses la muerte dada a César fué la visión que persiguió a Bruto; y fué en esta manera. Estando para pasar su ejército desde Abido al otro continente, descansaba por la noche en su tienda como lo tenía de costumbre, no durmiendo, sino meditando sobre las disposiciones que debía tomar: pues se dice que, entre todos los generales, Bruto fué el menos soñoliento y el que por su constitución podía aguantar más tiempo en vela.

Pareció, pues, haberse sentido algún ruido hacia la puerta, y mirando a la luz del farol, que ya ardía poco, se le ofreció la visión espantosa de un hombre de desmedida estatura y terrible gesto.

Pasmóse al pronto; pero viendo después que nada hacía ni decía, sino que estaba parado junto a su lecho, le preguntó quién era; y el fantasma le