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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VI (1919-1921).pdf/115

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do, los encargó dijeran a su comandante Coponio que Craso había tenido una grande batalla con los Partos; y sin decir más, ni descubrir quién era, se apresuró a llegar al puente y salvó aquella tropa; mas fué muy vituperado por haber abandonado a su general. Con todo, aprovechó a Craso aquella ligera expresión suya referida a Coponio, porque, conjeturando éste que lo breve y cortado del anuncio no era de quien traía buenas nuevas, mandó inmediatamente a los soldados tomar las armas, y luego que se informó de que Craso estaba en camino, salió a recibirle, y acompañó a su ejército hasta la ciudad.

XXVIII. Los Partos, aunque por la noche sintieron su partida, no los persiguieron; pero a la mañana, pasando al campamento, acabaron con los que en él habían quedado, que no bajarían de cuatro mil; y a muchos que se habían perdido por aquellas llanuras les dieron alcance partidas de caballería. A cuatro cohortes que el legado Vargunteyo había separado del cuerpo del ejército, y que habían errado el camino, las sorprendieron en un collado, y sin embargo de que se defendieron con valor, no pudieron evitar el ser pasadas a cuchillo, a excepción solamente de veinte hombres; pues maravillados de que éstos con sus espadas trataran de abrirse camino entre ellos, se abstuvieron de herirlos, y les permitieron que sin ofensa se retiraran a Carras. Dióse a Surenas un aviso falso, diciéndosele que Craso había huído con los principales, y que la muchedumbre que se