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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VI (1919-1921).pdf/18

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rio para sacrificar y dar un banquete, rogando a los Dioses por la prosperidad de Nicias. Porque asíhizo escribir en la columna que dejó en Delos como monumento de esta dádiva, y la palma, quebrantada de los vientos, vino a caer sobre la estatua grande de los de Naxos, y la hizo pedazos.

IV. En estas cosas suele haber mucho de ostentación y vanagloria, como es bien sabido; per atendiendo el carácter y las costumbres de Nicias para todo lo demás, podía, no sin violencia, colegirse que aquel esmero y toda aquella pompa era consecuencia de su religiosidad, porque le hacían demasiada impresión las cosas superiores y era dado a la superstición, según nos lo dejó escrito Tucídides. Así, se dice, en un cierto diálogo de Pasifonte, que todos los días ofrecía sacrificios a los Dioses, y que, teniendo en casa un agorero, fingía consultarle sobre las cosas públicas, cuando regularmente no era sino sobre las suyas propias, especialmente sobre sus minas de plata, porque poseía minas de este metal en Laurio, que le daban grandes utilidades, aunque el trabajo de ellas no carecía de peligro. Mantenía allí gran número de esclavos, y en esto consistía la mayor parte de su hacienda, por lo cual tenía siempre alrededor de sí muchos que le pedían y a quienes socorría, pues no era menos dadivoso con los que podían hacer mal que con los que eran dignos de sus liberalidades; en una palabra: con él era una renta para los malos su miedo y para los buenos su beneficencia. Dan de esto testimonio los poetas