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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VI (1919-1921).pdf/186

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menes partió a Neoptolemo una pierna al irse a levantar el primero, y se apresuró a ponerse en pie; mas Neoptolemo, apoyándose en la una rodilla, perdida la otra, se defendía valerosamente, hiriendo de abajo para arriba; pero sus golpes no eran mortales, y, herido en el cuello, cayó desfallecido. Eumenes, llevado de la ira y de su antiguo odio, se puso a quitarle las armas y a de cire injurias, y él, que todavía tenía la espada en la mano, sin que aquél lo percibiera, lo hirió por debajo de la coraza por la parte que toca a la ingle; pero la herida más fué para asustar que para ofender a Eumenes, habiendo sido muy leve, por la falta de fuerza. Despojó, pues, el cadáver, y aunque se sintió en mal estado por sus heridas, teniendo pasados los muslos y los brazos, montó, sin embargo, a caballo y dió a correr a la otra ala, creyendo que todavía se sostenían los enemigos; mas, enterado de la muerte de Cratero, pasó al sitio donde yacía, y hallándole con aliento y en su acuerdo, echó pie a tierra, y prorrumpiendo en lágrimas, dijo mil imprecaciones contra Neopto lemo y se lamentó, tanto de la desgracia de Cratero, como de la precisión en que a él se le había puesto de tener que sufrir y ejecutar tales cosas con un amigo y compañero de,su mayor amor y confianza.

VIII.—Ganó esta batalla Eumenes unos diez días después de la primera, resultándole de ella la mayor gloria, al ver que en sus hazañas tenían igual parte la prudencia y el valor; pero atrájole