me vice por den a los obsequ me rec ejas de es es stras m para ca mi mazo que sa da vengs is plac con sup , las tox prorrancegrita vidos a e a laslientes elefantes y gran númro de lanceros, Medos y Partos, para cponerse al tropel. Por su parte, no pudo resolverse a ver a Eumenes, a causa de su antiguo trato y amistad, y habiéndole preguntado, los que se habían encargado de su persona, cómo le guardarían, "Como a un elefante", les respondió, "o como a un león". Túvole después alguna lástima, y dió orden de que se le quitaran las prisiones pesadas y se le consintiera tener a su lado un joven de su confianza para ungirse, permitiendo además que de sus amigos le visitasen los que quisieran y le proveyesen de lo que hubiera menester. Como hubiese estado muchos días pensando qué haría de él, escuchó los ruegos y las ofertas que en su favor hacían Nearco Cre tense y su hijo Demetrio, que aspiraban a salvar a Eumenes, cuando todos los demás se oponían y le instaban para que se deshiciera de él. Refiérese haber preguntado Eumenes a Onomarco, encargado de su custodia, por qué Antígono, teniendo en su mano a un hombre que era su enemigo y su contrario, o no le quitaba la vida cuanto an tes; o no le dejaba libre, usando de generosidad; y que, habiéndole Onomarco respondido con desdén, que no era entonces cuando había de mostrar arrogancia y desprecio de la muerte, sino en la batalla, le replicó Eumenes: "Por Júpiter, que también entonces le tuve; pregunta, si no, a los que han venido conmigo a las manos, porque no he encontrado ninguno que me hiciera ventaja"; a lo que había repuesto Onomarco: "Pues ya que en mil ge donios, de Al trabajos ejez, tenis y siends afrenta se le Berla must quedado te los más ve
Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo VI (1919-1921).pdf/205
Apariencia