en el colmo de sus felicidades. Dice asimismo que un hijo suyo, muerto pocos días antes de Metela, se le apareció entre sueños, presentándose con una vestidura pobre, y le rogó se dejara ya de cuidados, y que, yendo con él adonde estaba su madre Metela, viviese con ésta en quietud y sin afanes.
Mas no por esto se abstuvo de intervenir en los negocios públicos; porque diez días antes de su fallecimiento reconcilió a los de Puteolos, que andaban revueltos e inquietos entre sí, y les dió ley según la que se gobernasen, y un día antes, habiendo entendido que el empleado Granio, deudor a los caudales públicos, no pagaba, sino que aguardaba a que él muriese, lo mandó llamar a su cuarto, y allí, en su presencia, hizo que los ministros lo estrangulasen; y rompiéndosele con las voces y el acaloramiento la apostema, arrojó cantidad de sangre. Faltáron!e con esto las fuerzas, y pasando con gran fatiga la noche, murió, dejando de Metela dos hijos pequeños, y Valeria, después de su muerte, dió a luz una niña, a la que pusieron el nombre de Postumia: porque así llaman los Romanos a los hijos que nacen después de la muerte de sus padres.
XXXVIII.—Uniéronse y confabuláronse muchos con Lépido para privar su cadáver del funeral establecido, pero Pompeyo, aunque resentido con Sila, porque de los amigos a él solo le olvidó en el testamento, apartando a unos con su presencia y sus ruegos, y con amenazas a otros, de aquel intento, acompañó el cuerpo hasta Roma y conci-