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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo V (1919-1921).pdf/27

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pre, al amparo de Evágoras; los del Peloponeso, cargando sobre las demás, de ellas tomaron unas enteramente vacías, y desbarataron otras que ya estaban tripuladas. De la gente, unos murieron cerca de las naves, cuando, desarmados, corrían a defenderlas, y otros recibieron la muerte mientras huían por tierna, desembarcándose al efecto los enemigos. Tomó Lisandro cautivos a tres mil hombres, incluso los generales y la armada entera, a excepción de la golera Paralia (1) y las que Conon llevó consigo. Amarradas, pues, las naves y saqueado el campamento, navegó al son de las trompetas y entonando canciones triunfales la vuelta de Lamsaco; habiendo ejecutado con el menor trabajo la mayor hazaña, y abreviado en una hora sola un tiempo muy dilatado, por haber terminado en ella de un modo increíble la guerra más encarmizada y de más varios casos de fortuna entre cuantas la habían precedido; la cual, después de una indecible alternativa de sucesos y de la pérdida de más generales que los que fallecieron en todas las demás guerras de la Grecia, fué de este modo fenecida por el tino y habilidad de un hombre solo; así es que esta hazaña fué calificada de divina.

XII. Hubo algunos que dijeron haber visto, al punto mismo de salir contra los enemigos la nave de Lisandro, brillar de una y otra parte, sobre el (1) Una de las dos galeras sagradas; la otra se llamaba Salaminia.