otra, y tendiendo en una de ellas supino al que ha de ser penado, traen la otra y la adaptan de modo que queden fuera la cabeza, las manos y los pies, dejando cubierto todo lo demás del cuerpo, y en esta disposición le dan de comer. Si no quiere, leprecisan punzándole en los ojos; después de comer le dan a beber miel y leche mezcladas, echándoselas en la boca y derramándolas por la cara; vuélvenle después continuamente al sol, de modo que le dé en los ojos, y toda la cara se le cubre de una infinidad de moscas. Como dentro no puede menos de hacer las necesidades de los que comen y beben, de la suciedad y podredumbre de las secreciones se engendran bichos y gusanos que carcomen el cuerpo, tirando a meterse dentro. Porque cuando se ve que el hombre está ya muerto, se quita la artesa de arriba y se halla la carne carcomida, y en las entrañas enjambres de aquellos insectos pegados y cebados en ellas. Consumido de esta manera Mitridates, apenas falleció al décimoséptimo día.
XVII. Quedábale a Parisatis otro blanco, que era Masabates, aquel eunuco del rey que cortó a Ciro la cabeza y la mano. No le daba éste motivo ni asidero ninguno, y Parisatis discurrió este modo de traerle a sus lazos. Era para todo mujer astuta, y diestra en el juego de los dados, por lo que antes de la guerra jugaba muchas veces con el rey, y después de ella (1), cuando ya se habían reconciliado, (1) Desde aquí hasta el fin de este período todo lo demás falta en el texto que se sigue; pero se halla en otras ediciones y códices manuscritos, y hace falta para el sentido.
VIDAS.—T. X.