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Página:Ranz Romanillos - Vidas paralelas - Tomo X (1919-1921).pdf/196

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otro, según lo pedían las circunstancias; de manera que a una voz decían con entera uniformidad las naciones, las ciudades, las juntas y los teatros no conocérsele otro amor ni otra pasión que la de lo honesto y justo. Para la guerra y los combates no puede dudarse que era irresoluto y desconfiado, así como el más avisado para manejar con reserva los negocios, y para sorprender mañosamente a las ciudades y a los tiranos. De modo que, habiendo venido al cabo de muchos intentos que debían tenerse por desesperados, con atreverse a ellos, no fueron menos al parecer los que, siendo posibles, dejó de emprender por excesiva precaución. Pues no sólo hay ciertos animales cuya vista obra en lo obscuro, y a la luz del día se ciega, por la sequedad y delgadez del humor de sus ojos, que no sufre la concurrencia de la luz, sino que entre los hombres hay también talentos e ingenios que en las cosas claras, y como quien dice pregonadas, pierden fácilmente la serenidad, y en las empresas reservadas y ocultas proceden con seguridad y decisión, siendo causa de esta anomalía la falta de criterio filosófico en aquellas buenas índoles que llevan la virtud como fruto natural y espontáneo sin ciencia ni cultivo, lo que se demostraría mejor con ejemplos.

XI. Arato, después que incorporó su persona y su ciudad en la liga de los Aqueos, se hizo apreciar de los magistrados, militando en caballería, o por su subordinación y obediencia; pues con haber puesto en la sociedad partes tan principales como