al hermano de éste, Aristón, varón inferior a muchas filósofos en la elocuencia y erudición, pero en su probidad y modestia comparable a los primeros. Por lo que hace a Empilo, de quien él mismo y sus amigos hacen mención en sus cartas, tratándole igualmente de su comensal, era orador y dejó una relación pequeña, pero no despreciable, de la muerte de César, la que se intitulaba Bruto.
Ejercitóse éste en latín lo bastante para las arengas y para las contiendas del foro, y en griego se descubre por algunas de sus cartas que se dedicó a imitar la concisión sentenciosa de los Espartanos, como cuando escribió a los de Pérgamo, hallándose ya en la guerra: «Oigo que habéis dado dinero a Dolabela; si lo habéis dado por vuestra voluntad, reconoced que habéis hecho mal, y si ha sido por fuerza, hacédmelo ver con darme a mí voluntariamente.» Otra vez a los de Samos: «Vuestros consejos celebrados con negligencia, y vuestros auxilios tardíos, ¿qué fin pensáis que tendrán?» En otra carta acerca de los de Patara: «Los Jantios, por haber despreciado mis beneficios, hicieron de su patria el sepulcro de su simpleza; y los Patareos, que se pusieron confiados en mis manos para todo, gozan de su libertad; está, pues, en vuestro arbitrio el optar entre el juicio de los Patareos y la suerte de los Jantios.» Este es el estilo de sus cartas.
III.—Siendo todavía joven, hizo viaje a Chipre con Catón, su tío, enviado contra Tolomeo. Como éste se hubiese quitado a sí mismo la vida teniendo