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Página:Rimas - Los Poetas Vol. 32.pdf/29

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RIMAS
  Y sin embargo,
  Sé que te quejas,
  Porque tus ojos
Crees que la afean:
Pues no lo creas;
Que parecen tus pupilas,
Húmedas, verdes e inquietas,
Tempranas hojas de almendro,
Que al soplo del aire tiemblan.

Es tu boca de rubíes
Purpúrea granada abierta,
Que en el estío convida
A apagar la sed en ella.
  Y sin embargo,
  Sé que te quejas,
  Porque tus ojos
  Crees que la afean:
  Pues no lo creas;
Que parecen, si enojada,
Tus pupilas centellean,
Las olas del mar que rompen
En las cantábricas peñas.

Es tu frente que corona
Crespo el oro en ancha trenza,
Nevada cumbre en que el día
Su postrera luz refleja.
  Y sin embargo,
  Sé que te quejas,

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